El hachís, es una droga mucho más fuerte que la marihuana sin procesar y se obtiene de la resina de cannabis hembra mezclada con volátiles como la gasolina. Su forma de uso es similar al de la marihuana aunque también suele ser fumado mezclándolo con tabaco.
Esta droga es de efectos rápidos y fuertes. Origina en el consumidor una sensación fenomenal de bienestar, euforia y desinhibición. Como si la persona estuviera ebria, comienza a mostrar disminución de la capacidad de reacción, irritación en la vista y sociabilidad excesiva. En casos de consumo elevado, las sensaciones de bienestar no son una consecuencia y el adicto comienza a sufrir de paranoia originada por una sensación de confusión y pánico, además de pérdida de concentración y memoria. Para detectar a un consumidor de esta droga además de las características que describimos se puede recurrir a una prueba de orina, la misma dará positivo si la persona a consumido la droga dentro de los veinte días anteriores a la prueba –si el uso no es frecuente- y dentro de los ochenta días anteriores a la prueba –si el consumo ya es crónico-.
Sobre el cannabis, podemos afirmar que: su humo es mucho más dañino que el humo del tabaco; origina grandes probabilidades de riesgos de enfermedades en el sistema reproductor; sí genera tolerancia, adicción y síndrome de abstinencia; crea una fuerte adicción psicológica; y, es casi improbable morir de sobredosis; altera la presión y ritmo cardiaco.

Su consumo origina alteraciones psicomotoras: vértigo, mareos, disminución de capacidad de reacción y de acción, incomprensión de lectura, disminución de los niveles de concentración, falta de coordinación visual, auditiva y oral. Estos problemas originan que la gran mayoría de los consumidores tengan problemas académicos y laborales. Alteraciones en el organismo: bronquitis y asma crónico, problemas pulmonares, musculares, y aumenta el riesgo de contraer cáncer.
El éxtasis es un alucinógeno muy potente y muy de moda dentro de los jóvenes adultos que la usan sobre todo para tener largas sesiones de baile en las discotecas o fiestas rave. Esta droga sintética, de color blanco, inolora y amarga, elaborada en laboratorios clandestinos produce una elevada adicción dentro del organismo lo que la coloca dentro de una de las drogas de mayor riesgo que hay en circulación. En similitud con el LSD se presenta en cápsulas y, polvo.
Esta droga produce durante su efecto una gran sensación de excitación, euforia e hiperactividad pero posteriormente sus efectos disminuyen dando paso a sensaciones de ansiedad, psicosis, pérdida de sueño y memoria, pánico, taquicardia, escalofríos, tensión, etc., que generalmente hacen que la persona vuelva a consumir la droga a fin de calmar el malestar que siente.
A largo plazo, el éxtasis origina desordenes psicológicos y físicos aunque es factible que lo peor sea el desgaste neurológico que ocasiona de manera irrevertible. El consumidor de éxtasis disminuye con el tiempo su capacidad de concentración, rendimiento académico y laboral y nivel de inteligencia pues sus neuronas son las más dañadas durante todo el proceso de consumo. Esto, e ha visto reforzado por diversos estudios que han demostrado que el consumo de solo una noche puede alterar o destruir una buena cantidad de células cerebrales

Derivado de la cocaína, altamente adictivo, el crack es una de las drogas más comercializadas debido a su mínimo precio. Se obtiene de hervir clorhidrato de cocaína con bicarbonato de sodio, al evaporarse el agua, esta mezcla se convierte en una especie de rocas de color amarillento, siendo justamente su presentación la que dio origen a su nombre. También es conocido como roca, blanca nieves, azúcar, etc.
Esta droga altamente adictiva apareció en Estados Unidos alrededor de la década de los 80’s. Dándose desde ese momento el inicio de su consumo sobre todo en gente de muy pocos recursos económicos, siendo ellos hasta la actualidad sus principales consumidores.
Los principales efectos del consumo del crack son: Depresión, euforia, ansiedad, temor, paranoia, etc. Aparte, se han determinado otros efectos relacionados en su mayoría a sus consumidoras mujeres en etapa de embarazo, siendo algunos de ellos: sensación de resequedad y sed constante, irritación de la vista, dolores de cabeza, contracciones de los músculos, disminución severa del apetito, problemas cardiacos y bronquiales.

La Dietilamida del Ácido Lisérgico o LSD es un potente alucinógeno fabricado en laboratorio y conformado por compuestos químicos cuya función principal es alterar el estado de ánimo. Actualmente, las dosis de LSD que circulan por las calles son muy inferiores si tomamos como referencias las dosis que eran comercializadas en los años 60’s, ahora, las dosis solo van de veinte a ochenta microgramos de LSD por cada una. Esta droga insípida, inodora e incolora, de administración sobre todo oral, se vende mayormente en presentación de pastillas, aunque, se va haciendo más comercial su presentación en líquido, la misma que da nombre a uno de sus principales apelativos: “Ácido”.
Sus efectos se presenten alrededor de una hora después de ingerirlo y varían según la cantidad consumida, perfil psicológico del usuario, estado anímico, y otros. Luego de este lapso de tiempo aparecen las primeras reacciones que van desde la dilatación de las pupilas, sudoración, sed, disminución de hambre, hasta, temblores y, incremento de la temperatura corporal y la presión. Si el usuario ingiere una dosis elevada puede sufrir, además, delirios, alucinaciones y situaciones de pánico. El “viaje” como suele conocerse a la etapa en que la persona se encuentra bajo los efectos de la droga, suele prolongarse hasta las 12 horas posteriores a su ingesta.
En las personas que utilizan esta droga de forma crónica, es común que padezcan de “flashbacks” atemorizantes o terroríficos, hasta más de doce meses después de haber vivido la experiencia, aunque, también se han presentado casos similares en personas que solo usaron la droga en una sola ocasión.
A pesar de sus estragos en el organismo, esta droga no es considerada como adictiva, aunque sí produce tolerancia.
La adicción al tabaco es una de los grandes problemas en la actualidad pues su aceptación como droga legal ha originado que su consumo vaya en aumento. Aún así, no por ser legal es menos dañina y por eso son millones las personas que sufren de problemas en el sistema digestivo, respiratorio, circulatorio y, otros, debido al consumo pasivo o activo del tabaco.
Reconocer a un adicto a la nicotina no es muy difícil, aquí algunas características:
Inhala profundamente el humo al fumar el cigarro.
Consume mínimo una cajetilla al día.
No consume cigarrillos light
Fuma a cualquier hora del día dejando de lado muchas veces alguna responsabilidad.

Si una persona presenta comúnmente estas acciones no estaría mal decir que es un adicto a la nicotina. La nicotina es un alcaloide adictivo que en un primer momento estimula el sistema nervioso central pero luego hace que el organismo se sienta depresivo y fatigado por lo que el consumidor busca más nicotina.
Son varios los estudios que indican a las personas ansiosas como las más vulnerables a esta adicción, quizás por eso, el mayor consumo o comienzo del consumo de esta droga se origina en los adolescentes. Las presiones sociales, la tensión, depresión, ansiedad y el desear verse como adultos, son algunas de las causas que originan el consumo. En muchos de los casos, el consumo del cigarro es el principio al posterior consumo del alcohol, marihuana y otras drogas.
Lamentablemente, el consumo de esta droga no solo trae consecuencia a la vida de la persona sino que –como todas las demás- lo hace propenso a adquirir otros tipos de males como: patologías broncopulmonares, cáncer en boca, el estomago o los pulmones, enfermedades coronarias, enfermedades vasculares, etc. Además, el consumo del tabaco no solo afecta a quienes lo consumen directamente pues también se ven afectados los fumadores pasivos quienes inhalan el humo que se encuentra en el ambiente. Muchos fumadores pasivos terminan sufriendo también de enfermedades respiratorias, cardiacas y diversos tipos de cáncer.
Son muchas las causas que pueden llevar a una persona al alcoholismo. El estilo de vida, el entorno sociocultural, económico, perfil psicológico, nivel académico y hasta la genética son aspectos que podrían estar relacionados con los patrones que llevan a un consumidor eventual de alcohol a volverse alcohólico.
Analizando estos y otros aspectos es que muchos estudiosos han originado diversas teorías en torno a esta enfermedad, logrando grandes progresos en su comprensión. Por ejemplo, ahora ya sabemos que sí existen genes responsables de esta predisposición y, de esa forma va a ser más factible un tratamiento preventivo al poder determinar quienes son las personas más vulnerables a padecer esta enfermedad.
El alcohol en nuestro organismo es procesado con mucha rapidez. Luego de llegar al cerebro, según los niveles consumidos serán las diferentes reacciones que irá teniendo nuestro organismo. Primero, se disminuye nuestra capacidad de reacción y ejecución, segundo, se disminuyen nuestras inhibiciones y se afecta nuestro juicio, posteriormente, se narcotizan nuestras terminales cerebrales ocasionando que nuestra habla sea incoherente e imposible de entender. En un estado de un 0,30 por ciento ya la persona estaría entrando en un estado de estupor y, según fuera avanzando ese nivel ya podríamos hablar de un estado de coma o de muerte por paro cardiaco.
Otro de los grandes problemas vinculados al alcohol es la tolerancia al mismo. Son miles los bebedores que creen que como consumen cada vez más cantidades de alcohol y manejan mejor el estado de ebriedad es que resisten mejor a la droga, cuando en realidad, están creando un estado de tolerancia que deteriora su organismo. La tolerancia crea alteraciones en el sistema nervioso y hepático, siendo estas a veces irreversibles.
Los procesos del alcoholismo son:
Etapa Pre alcohólica. Se pasa de bebedor social a un consumo elevado de la droga. Se reconoce el problema pero se persiste en el uso. Esta etapa dura alrededor de dos años y la persona comienza a tener problemas sociales y familiares por su consumo.
Etapa Promódica. Aparecen los primeros síntomas del alcoholismo. Amnesia y lesiones cerebrales son algunas de ellas. Dura alrededor de 5 años y en ella la persona sufre un desmoronamiento de su personalidad, valorización y autoestima.
Etapa de toxicomanía. Perdida completa de la autoestima y control sobre si mismo. Se vuelve agresivo, paranoide y busca culpar a los demás de su situación. El alcohol es su único interés.
Etapa Crónica. En esta parte del alcoholismo, la persona e encuentra destruida moral y psíquicamente. La depresión es constante al igual que las alucinaciones, malos sueños, etc.

A pesar de que el alcoholismo es una grave enfermedad que cobra a diarios muchas muertes en el mundo, en una etapa aún manejable y con mucho apoyo de su entorno, es posible una recuperación. Para dar inicio a la misma, lo más importante es que el enfermo reconozca la enfermedad y desee ser ayudado. Luego, el apoyo médico, las terapias y el apoyo psiquiátrico, serán cruciales en esta lucha.
En este artículo se habla de temas, que siempre se han mencionado en una reunión social o en nuestra vida cotidiana.
Pues algunas veces hemos visto fumando o tomando a una mujer gestante, y de inmediato llamamos la atención a la madre por los riesgos que hace correr a su bebé, sin embargo no hacemos lo mismo con el padre, ya que nunca hemos escuchado algo referente a que el padre podría causarles riesgos de su salud a su hijo de acuerdo a sus hábitos como tomar o fumar.
Pero; según una investigación llamada Epidemiología Molecular de las Leucemias Agudas en Niños de la Ciudad de México, el consumo de alcohol y tabaco del padre antes de la concepción del hijo, eleva el riesgo de engendrar un bebé con leucemia.
La explicación brindada es que los efectos de estas drogas “producen mutaciones cromosómicas que ocasionan alteraciones de una proteína llamada Anti-8-oxo-dG, lo que puede provocar leucemia”.
Por otro lado, encontraron que el consumo de vitaminas durante el embarazo, especialmente las vitaminas “A” y “E”, contrarrestan estos riesgos.
Pero; no por esto vamos a dejar de prevenir, recuerda el dicho mas vale prevenir que lamentar, y si queremos brindarle a nuestros hijos una buena vida, suprimamos el alcohol y el tabaco de nuestro régimen de vida cuando estamos en épocas de procreación. Ellos nos lo agradecerán

En los anales de las historias policíacas se escuchan cosas raras pero no como esto…cuando salgan a un bar o disco hay que estar muy alerta sobre todo cuando reciban una bebida de parte de alguna mujer.
Se ha detectado la existencia de una droga llamada ‘chela’ (también conocida como ‘helodia’, ‘cheve’, “espumosa’, ‘cebadas’, ‘guera’, ‘rasposa’, ‘biela’ etc.), y su forma es liquida, generalmente viene en un recipiente de vidrio color ámbar, pero también se ha encontrado en envases traslucidos y en envases cilíndricos de aluminio (que además se ha observado contenedores enormes llamados barriles). Las
variedades mas efectivas de esta droga se producen en países como
México, Alemania, etc.
La ‘cheve’ es utilizada últimamente por mujeres maniático-sexuales-pervertidoras en las fiestas para ‘forzar’ a sus victimas (varones) de que tengan sexo con ellas.
Las estadísticas son aterradoras y demuestran que la ‘chela’ se puede adquirir básicamente en cualquier lugar. Todo lo que una mujer tiene que hacer es comprar unos dos o tres (six) ‘chelas’ y obsequiárselas a cualquier hombre y simplemente ‘rogarle’ al hombre que la acompañe a su departamento para no regresar
solas… pero sus secretas y perversas intenciones son tener SEXO sin compromiso. Recordemos que toda droga es perjudicial para el organismo humano y mas aún si son forzados a ejecutar cosas sin voluntad podrían originar hasta paros cardiacos, con que cuidado con lo que bebes en las fiestas.

