La adicción al tabaco es una de los grandes problemas en la actualidad pues su aceptación como droga legal ha originado que su consumo vaya en aumento. Aún así, no por ser legal es menos dañina y por eso son millones las personas que sufren de problemas en el sistema digestivo, respiratorio, circulatorio y, otros, debido al consumo pasivo o activo del tabaco.
Reconocer a un adicto a la nicotina no es muy difícil, aquí algunas características:
Inhala profundamente el humo al fumar el cigarro.
Consume mínimo una cajetilla al día.
No consume cigarrillos light
Fuma a cualquier hora del día dejando de lado muchas veces alguna responsabilidad.

Si una persona presenta comúnmente estas acciones no estaría mal decir que es un adicto a la nicotina. La nicotina es un alcaloide adictivo que en un primer momento estimula el sistema nervioso central pero luego hace que el organismo se sienta depresivo y fatigado por lo que el consumidor busca más nicotina.
Son varios los estudios que indican a las personas ansiosas como las más vulnerables a esta adicción, quizás por eso, el mayor consumo o comienzo del consumo de esta droga se origina en los adolescentes. Las presiones sociales, la tensión, depresión, ansiedad y el desear verse como adultos, son algunas de las causas que originan el consumo. En muchos de los casos, el consumo del cigarro es el principio al posterior consumo del alcohol, marihuana y otras drogas.
Lamentablemente, el consumo de esta droga no solo trae consecuencia a la vida de la persona sino que –como todas las demás- lo hace propenso a adquirir otros tipos de males como: patologías broncopulmonares, cáncer en boca, el estomago o los pulmones, enfermedades coronarias, enfermedades vasculares, etc. Además, el consumo del tabaco no solo afecta a quienes lo consumen directamente pues también se ven afectados los fumadores pasivos quienes inhalan el humo que se encuentra en el ambiente. Muchos fumadores pasivos terminan sufriendo también de enfermedades respiratorias, cardiacas y diversos tipos de cáncer.
En este artículo se habla de temas, que siempre se han mencionado en una reunión social o en nuestra vida cotidiana.
Pues algunas veces hemos visto fumando o tomando a una mujer gestante, y de inmediato llamamos la atención a la madre por los riesgos que hace correr a su bebé, sin embargo no hacemos lo mismo con el padre, ya que nunca hemos escuchado algo referente a que el padre podría causarles riesgos de su salud a su hijo de acuerdo a sus hábitos como tomar o fumar.
Pero; según una investigación llamada Epidemiología Molecular de las Leucemias Agudas en Niños de la Ciudad de México, el consumo de alcohol y tabaco del padre antes de la concepción del hijo, eleva el riesgo de engendrar un bebé con leucemia.
La explicación brindada es que los efectos de estas drogas “producen mutaciones cromosómicas que ocasionan alteraciones de una proteína llamada Anti-8-oxo-dG, lo que puede provocar leucemia”.
Por otro lado, encontraron que el consumo de vitaminas durante el embarazo, especialmente las vitaminas “A” y “E”, contrarrestan estos riesgos.
Pero; no por esto vamos a dejar de prevenir, recuerda el dicho mas vale prevenir que lamentar, y si queremos brindarle a nuestros hijos una buena vida, suprimamos el alcohol y el tabaco de nuestro régimen de vida cuando estamos en épocas de procreación. Ellos nos lo agradecerán
