Son muchas las causas que pueden llevar a una persona al alcoholismo. El estilo de vida, el entorno sociocultural, económico, perfil psicológico, nivel académico y hasta la genética son aspectos que podrían estar relacionados con los patrones que llevan a un consumidor eventual de alcohol a volverse alcohólico.
Analizando estos y otros aspectos es que muchos estudiosos han originado diversas teorías en torno a esta enfermedad, logrando grandes progresos en su comprensión. Por ejemplo, ahora ya sabemos que sí existen genes responsables de esta predisposición y, de esa forma va a ser más factible un tratamiento preventivo al poder determinar quienes son las personas más vulnerables a padecer esta enfermedad.
El alcohol en nuestro organismo es procesado con mucha rapidez. Luego de llegar al cerebro, según los niveles consumidos serán las diferentes reacciones que irá teniendo nuestro organismo. Primero, se disminuye nuestra  capacidad de reacción y ejecución, segundo, se disminuyen nuestras inhibiciones y se afecta nuestro juicio, posteriormente, se narcotizan nuestras terminales cerebrales ocasionando que nuestra habla sea incoherente e imposible de entender. En un estado de un 0,30 por ciento ya la persona estaría entrando en un estado de estupor y, según fuera avanzando ese nivel ya podríamos hablar de un estado de coma o de muerte por paro cardiaco.
Otro de los grandes problemas vinculados al alcohol es la tolerancia al mismo. Son miles los bebedores que creen que como consumen cada vez más cantidades de alcohol y manejan mejor el estado de ebriedad es que resisten mejor a la droga, cuando en realidad, están creando un estado de tolerancia que deteriora su organismo. La tolerancia crea alteraciones en el sistema nervioso y hepático, siendo estas a veces irreversibles.
Los procesos del alcoholismo son:
Etapa Pre alcohólica. Se pasa de bebedor social a un consumo elevado de la droga. Se reconoce el problema pero se persiste en el uso. Esta etapa dura alrededor de dos años y la persona comienza a tener problemas sociales y familiares por su consumo.
Etapa Promódica. Aparecen los primeros síntomas del alcoholismo. Amnesia y lesiones cerebrales son algunas de ellas. Dura alrededor de 5 años y en ella la persona sufre un desmoronamiento de su personalidad, valorización y autoestima.
Etapa de toxicomanía. Perdida completa de la autoestima y control sobre si mismo. Se vuelve agresivo, paranoide y busca culpar a los demás de su situación. El alcohol es su único interés.
Etapa Crónica. En esta parte del alcoholismo, la persona e encuentra destruida moral y psíquicamente. La depresión es constante al igual que las alucinaciones, malos sueños, etc.

A pesar de que el alcoholismo es una grave enfermedad que cobra a diarios muchas muertes en el mundo, en una etapa aún manejable y con mucho apoyo de su entorno, es posible una recuperación. Para dar inicio a la misma, lo más importante es que el enfermo reconozca la enfermedad y desee ser ayudado. Luego, el apoyo médico, las terapias y el apoyo psiquiátrico, serán cruciales en esta lucha.

En este artículo se habla de temas, que siempre se han mencionado en una reunión social o en nuestra vida cotidiana.
Pues algunas veces hemos visto fumando o tomando a una mujer gestante, y de inmediato llamamos la atención a la madre por los riesgos que hace correr a su bebé, sin embargo no hacemos lo mismo con el padre, ya que nunca hemos escuchado algo referente a que el padre podría causarles riesgos de su salud a su hijo de acuerdo a sus hábitos como tomar o fumar.
Pero; según una investigación llamada Epidemiología Molecular de las Leucemias Agudas en Niños de la Ciudad de México, el consumo de alcohol y tabaco del padre antes de la concepción del hijo, eleva el riesgo de engendrar un bebé con leucemia.
La explicación brindada es que los efectos de estas drogas “producen mutaciones cromosómicas que ocasionan alteraciones de una proteína llamada Anti-8-oxo-dG, lo que puede provocar leucemia”.
Por otro lado, encontraron que el consumo de vitaminas durante el embarazo, especialmente las vitaminas “A” y “E”, contrarrestan estos riesgos.

Pero; no por esto vamos a dejar de prevenir, recuerda el dicho mas vale prevenir que lamentar, y si queremos brindarle a nuestros hijos una buena vida, suprimamos el alcohol y el tabaco de nuestro régimen de vida cuando estamos en épocas de procreación. Ellos nos lo agradecerán